domingo, 26 de enero de 2014

Había una vez



Sería increíble que muchos momentos de nuestra vida se convirtieran en historias dignas de Había una vez… Lo cual representaría que, los errores alguna vez cometidos, fueron hechos solo una vez y no cuarenta veces más, como suele pasar en la vida real. En mi vida se encuentran varios  Había una vez… frustrados.
·         una joven de once años cuyos problemas alimenticios la atormentaban, hasta que un día [ conflicto ]. Finalmente lo logró superar  [desarrollo ].
Una verdadera lástima porque aquella jovencita de once años sigue en la actualidad, con dieciocho años, teniendo los mismo problemas.
·         una niña que prometió no volver a cometer el mismo error de siempre, ir de a poco, no apresurarse, pues no sólo se lastimaría a ella, sino a todos los demás.
El conflicto, el desenlace y la niña no volvería a cometer nunca más ese error, porque como todo cuento infantil, dejaría una moraleja digna de tomar en cuenta para el resto de su vida. Pero ésta es más complicada que aquello.
·         una adolescente que, tras haberse hecho pasar por encima tantas veces, decidió que nunca más lo haría, y así fue viviendo feliz para el resto de su vida.
Que amorosa historia, pero la verdad es que si bien esa adolescente ha mejorado, no en su totalidad.
·         una mujer que vivió feliz el resto de su vida, con complicaciones si, pero ya no se sentiría sola nunca más.
Este es, por supuesto, el más deseado.
De todos modos no podemos negar que nuestra vida es una historia. Nuestro Había una vez… que continuará con nuestros datos al nacer. Todas nuestras historias son diferentes, no dignas de un cuento infantil, pues aquí los finales felices no dependen sólo de nosotros, sino también de las decisiones ajenas que los demás (conocidos y desconocidos) tomen.
Queda en nosotros hacer lo mejor que podamos para que sea digna de un best seller o pertenezca a las ofertas de la calle corrientes por dos pesos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario