lunes, 28 de abril de 2014

No quiero nunca más.



  • No quiero sentir nunca más el dolor que deja una persona cuando se va de tu vida, porque pensé que después de mi ex las cosas no iban a doler tanto y me terminé equivocando.
  • No quiero nunca más hacer planes y que después queden inconclusos. Tenía en mente que iba a ir acompañada a hacerme el tatuaje y ahora no quedo más que yo sola.
  • No quiero nunca más tener que pasar por esta situación de mierda, de insistir ante lo inevitable y frustrarme porque no soy suficiente para hacer las cosas bien.
  • No quiero nunca más sentirme tan para la mierda,
  • No quiero más sentir que las lágrimas no son suficientes. 
  • No quiero más compartir la cama con alguien y tener que extrañarlo todos los días, pensar en él siempre al acostarme o despertarme. No quiero. 
  • No quiero nunca más estancarme en los proyectos porque mi vida no es más que un sin fin de desgracias que me perturban, impidiéndome continuar.
    Tengo dos parciales en una semana y estoy escribiendo esto con lágrimas en los ojos. Soy inútil.
  • No quiero sentirme más como una mierda. Porque no sirvo para tener relaciones, siempre cago todo. Con 18 años nunca tuve una relación en serio. Nunca. Tres meses fue lo máximo que algo me duró y a duras penas porque fueron dos meses de puras lágrimas.
    Y no pienso probar de nuev.
  • Estoy enojada.
  • Estoy enojada
  • Estoy enojada porque pensé que si dos personas compartían cosas lindas como mirarse a los ojos con una sinceridad increíble todo iba a ir bien. 

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Te acordás de mi?

Esto tampoco tiene que ver con mi vida así que tampoco flasheen colores. 


—¿Te acordás de mi?
Esas fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Nicolás cuando Malena pasó delante de él una tarde de otoño, entre abrigos molestos y calles solitarias.
—No.
Y esas fueron las palabras de Malena, antes de darse la vuelta y seguir con su camino y dejar a Nicolás envuelto un mar de emociones encontradas.

—Tenés muy lindo pelo.
Era una tarde de invierno cuando le dijo eso, no la conocía en lo absoluto pero era lo único que le quedaba hacer mientras Federico besaba a Camila a dos metros de distancia (o menos, pero le gustaba pretender que era más para sentirse menos fracasado). No le estaba mirando ni la cara, ni los labios, ni las tetas, ni nada... sino el pelo, que tampoco era la gran cosa, pero lo suficientemente agradable para incitarlo a la caricia.
—Muchas gracias.

—¿Te gustan The Smiths?
—Si, pero esto no es 500 Days of Summer. Y aunque lo fueras, estoy bastante segura que yo sería la hermana de Tom y vos uno de los mejores amigos, el que no tiene novia hace tiempo.
—Nunca vi esa peli. ¿Te gustan?
Malena se rió.

—Odio este clima.
—Ah, yo también.
—No tenés que estar de acuerdo conmigo en todo lo que digo.
—No estoy de acuerdo en que estoy de acuerdo con todo lo que decís.
Malena abrió los ojos grandes, preguntándose si reírse o no y se fué.
Nicolás no entendió.

— Me gustas.
—Que bien, a mi también.
—¿Querés ser mi novia?
—Dale.
Malena respondió mientras se sentaba en el cordón de la vereda y Nicolás se unía a ella; mientras mantenían el silencio, se dedicaron a observar cómo los árbole se tornaban verdes en busca de la primavera. 
—Te quiero mucho.
—Visto.
—Dale, Male, te tengo en frente...
—Visto, visto.
—...

—Sos un pelotudo.
—¿Ahora que hice?
—Nada.
—¿Entonces?
—Ahí te estoy diciendo: NADA.
Malena se fue.

Malena no volvió a ver a Nicolás la siguiente semana, ni la otra, ni la otra. No respondió sus mensajes, ni sus llamadas y esperaba que él no apareciera en su casa, porque temía ser esclava de las cuatro paredes que la abarcaban, porque por supuesto que no saldría a enfrentarlo y responder sus porqué.
Nicolás tenía muchas cosas para saber, y Malena muchas palabras atoradas en su gargante sin ser capaz de pronunciar, como por ejemplo, que Nicolás le gustaba en serio y eso le daba miedo.
Como por ejemplo, que Nicolás era un tierno.
Que Nicolás era todo lo que ella quería.
Que empezaba a depender de Nicolás.
Que cuando dormía Nicolás aparecía en su cabeza.
Y eso no le gustaba en lo absoluto.

—¿Te acordás de mi?
—No.
Porque si hubiera dicho que si, ahora estaría llorando. 


Tu mirada.


((No flasheen que esto está inspirado en algo de mi vida porque no, pintó escribir y quienes alguna vez leyeron lo que escribo saben que nunca escribo cosas felices))

Había muchas cosas de vos que me gustaban, por ejemplo, esa manía de pasar la lengua por el cigarrillo antes de fumarlo, o la manera en la cual la luz se proyectaba sobre tu labio inferior cuando estabas a punto de hablar y te retractabas en el último instante; cómo te dedicabas a acariciar mi piel cuando estábamos acostados, o como me agarrabas con fuerza a la vez que me besabas en la oscuridad. Ah, si, esa terrible oscuridad que tanto odiabas pero que yo prefería conservar ante el miedo de tu mirada, a veces proyectabas cosas horribles con sólo mirarme y yo prefería guardar todo aquello apagando la luz, era tan simple la acción de separarse de vos, buscar el interrumpor y apagarlo que olvidaba el porqué. Eso hasta que la luna te proyectaba y yo tenía mucho miedo, no de vos, sino de tu mirada. Vos me besabas para que yo cerrara los ojos y entonces yo lo hacía. El desasosiego que proyectaba mi cuerpo con sus gestos se calmaba al instante y el crispar de mis manos se suavizaba de tal manera que yo era capaz de tomar tu rostro y besarte con una carencia de pudor increíble. Eso me gustaba, vivir sin miedo en la oscuridad.
Pero después a la mañana siguiente todo volvía a al rutina. Vos te levantabas y prendías el cigarrillo y yo no me quejaba porque me gustaba mucho verte, lo prendías adentro de mi cuarto sabiendo que yo lo odiaba... ay, eso si que odiaba, que no respetaras mi espacio, ese mismo que yo compartía con vos. No obstante bastaba con que me observabas para que yo hiciera a un lado la vista y me calmara, pretendía tener sueño y me dormía en serio. Terminaba despertando ante la búsqueda de tu ropa, abajo de la cama o arriba del escritorio, sólo ahí, cuando no me mirabas, cuando tus ojos estaban demasiado ocupados me atrevía a preguntar:
—¿Por qué te vas?
Y me ponía tan mal cuando no me respondías, justificaba en mi cabeza que quizás estabas de mal humor, que preferías estar en tu casa... todo eso en un intento de calmar mi sufrimiento atolondrado. Pero te fuiste sin responderme y no quise volver a llorar, en cambio me armé de valor y busqué ropa linda y salí de casa a buscar aire, porque era increíble la cantidad que vos tomabas de mí, dejándome al borde del abismo, entre sábanas usadas y besos olvidados. Cuando me miraba al espejo después de un encuentro nuestro, descubría en mi cómo cambiaban mis facciones, cómo empezaba a adoptar el rostro de una mujer que va todos los sábados a la mañana al café de la esquina a pedir lo mismo, o de la bibliotecaría de la esquina, que ofrece tè porque no hay mucho para hacer, y yo no quería parecerme a ellas, que estaban muy lejos de la salvación. No necesitaban un hombre y el no comprenderlo las hacía miserables.
Me estaba convirtiendo en una de ellas.
Y me vestí y me maquillé y lo hice todo para mi, no había reflejo de vos en el espejo. Salí a tomar ese aire que necesitaba, y me senté en la plaza de a unas cuadras a leer y leer y leí tanto que me abrí la cabeza a nuevos pensamientos y nuevas emociones y me llenó tanto entender que, por fin, no necesitaba de vos para sentirme completa. Porque saberlo lo sabía, pero comprenderlo... sentirlo, eso es tan difícil.
Había muchas cosas que me gustaban de vos.
Había muchas cosas que odiaba de vos, como esa vez que te llamé para terminar lo nuestro. Ah, era obvio que te iba a llamar, no quería verte porque verte significaba volver a sentir miedo y yo estaba harta de que aquel sentimiento horrible vaciara mi alma. Me insultaste, tratándome de tarada e ignorante. Pero no me puse mal por vos, sino por mi, que tardé tanto en descubrir que no te necesitaba. 





lunes, 21 de abril de 2014

"Las relaciones son una mierda"

Cuando pienso en las relaciones y las personas no se cuál es la que en realidad es una mierda. Después caigo en cuenta de que hay relaciones armoniosas y hermosas pero porque la gente que es parte de ésta actúa de tla manera que es imposible que las cosas decaian, entonces de esta manera, uno llega a la conclusión que es la gente la causante de tanto malestar, el resultado de la relación no es más que eso, un resultado de los individuos que la componen.
Hay gente que no puede estar bien y necesita de las discuciones, del drama sobrecargado, de las llamadas puteando, de los planteos innecesarios... en fin, de todo lo que implique un conflicto. Hay gente que quizás no busca el conflcito constante, pero aparece un día y te comenta que te está cagando con otro tipo/mina.
"Las relaciones son una mierda" no, no son una mierda, hay que mentalizarse que la gente es una mierda y basta solamente con encontrar a alguien que no lo sea.
No obstante no se puede negar que tener una relación es conflictivo por el simple hecho de que es complicado debido a la cantidad de factores que aparecen. No es fácil encontrar gente que no sea una mierda. No es fácil encontrar a alguien que a los tres meses es un amor y lo siga siendo, porque muchos cambian después de esos tres meses, justo cuando vos te estás enganchando, en ese momento donde te cuesta decir basta... ahí se vuelven unos forros. Pensás que por fin encontraste a la persona indicada, tres meses hermosos, y te caga. Así. Te empieza a tratar mal, genera conflictos.
Empezar de nuevo también provoca que tener una relación no sea fácil, en especial si en todas tus relaciones terminaste mal o si te duran un mes, no sos capaz si quiera de conocer a la persona y que te conozca a vos que se terminó y ese círculo lo repetís tantas veces que es imposible no cansarte  no querés correr el riesgo de amar y que no teamen, de abrirte y que se lastimen.

Pero basta, las relaciones no son una mierda. No es una mierda tomarle la mano a alguien que querés un montón, tampoco lo es besarlo o mirarse y sin decir nada, o caminar por ahí o molestarse, o hablarse de cosas sin importancia, o merendar juntos, o mejor aún despertar juntos. Todos esos sentimientos que despiertan con esos momentos no son una mierda y la mejor manera de disfrutarlos es con una persona que nos prometa una relación calmada y linda. Y si tus relaciones anteriores fueron una mierda, tomá esas cosas como aprendizaje para no volver a caer y mentalizate que lo importante es aprender del tiempo con vos mismo y saber que hay alguien para vos.
Pero ese alguien para vos no significa esa persona que se va a casar con vos, y ni siquiera puede ser una persona, creo que se puede tener más de una buena relación y lo importante es encontrar una persona con la cual nos sintamos cómodos y queridos y no tener miedo de que alguna vez se vaya a terminar, sino verlo como un ciclo que se completó y terminarlo de la mejor manera posible.

domingo, 13 de abril de 2014

No nos veamos más.

No está corregido


Capaz el encuentro no había sido más que eso. Un encuentro, no una casualidad, ni un enlace del destino para finalmente reunirlos. Capaz estaba en sus vidas haberse encontrado para luego insultarse con amarga redundancia, después de todo que era ella sino un choque de cosas tristes, había dejado caer su carpeta simplemente porque estaba perdida, porque estaba harta y él había sido seducido ante aquel acto y cuando se miraron no se sonrieron, no se sintieron y, sin embargo, él tuvo el impulso de invitarla a tomar algo e importarle quizás demasiado cuando ella se negó sonriendo nerviosa por un desconocido.
-Bueno, está bien.
Y quizás le había alegrado más de la cuenta el cambio completo de la situación.
Nunca se hubiera imagino que aquella joven de ojos marrones terminaría sobre él, gimiendo por más. Nunca se imaginó que desearía con tanto anhelo olvidar a su ex para tenerla solo a ella en su cabeza y tampoco creyó que le sería tan fácil hacerlo, cuando en la oscuridad ella tomó sus cosas y se fue, con la simple excusa de que prefería dormir sola en su casa. Lo sorprendente más fueron la verdad en sus palabras; entonces no importó mucho y durmió con su imagen durante toda la noche, con ese tipo de intriga que genera un poco de angustia.
-Dos veces a la semana me parece demasiado.
-¿Entonces nos vamos a ver menos?
-Sí, me parece lo mejor.
Lo aceptó porque prefería eso a nada y ahora estaba demasiado enganchado para negarse y continuar con su vida, capaz recuperar a su ex, o ir al café de la esquina a estudiar como estaba haciendo hasta su momento.
-Me asfixias. No hablemos por un rato.
Y el no quiso decirle nada, temeroso de sus gritos, de su histeria, de que le dijera que era un tarado, igual que su ex, que lo acusara de posesivo, celoso. No quería verlo porque no es no y es un pensamiento que ella tiene arraigado en lo profundo de su cabeza, no le gustan las explicaciones porque los deseos deben ser respetados, no cuestionados.
-Te extrañaba.
Y aparecer a las cuatro de la mañana de un domingo no le parece la mejor manera de pedir disculpas y la dejó entrar sólo porque entendió que no eran disculpas, que ella nunca estaría arrepentida de nada, sólo habían surgido las ganas de verlo y sin pensarlo más tomó el colectivo sólo para estar media hora frente a él diciendo
-Me gustás
Y cuando comenzó (el) a sonreír
-Pero no puedo, no puedo estar en una relación, me asfixia.
-Pero no nos hablamos nunca, no estoy entendiendo.
-Exacto, no me asfixio a causa de vos, sino de mi misma. Quiero tener todo controlado con la distancia, distancia física, distancia de sentimientos, pero a su vez me asfixia pensando que quizás no querés estar conmigo y entonces no se que hacer, me pone mal. ¿Qué se supone que haga? Quiero estar con vos, pero a la vez no quiero, me convenzo a mi misma que no pasa nada pero a veces me encuentro teniendo ganas de verte…
-Y vení a verme…
-Y con miedo de que me digas que no.
-Nunca te diría eso.
-Quizás un día no tenes ganas de verme y está bien, pero no quiero cruzarme con ese día, ¿entendés?
Suspiró intranquilo.
-No nos veamos más.
Y se fue.
Y no apareció.

Y él se sintió mal, muy mal.