viernes, 9 de mayo de 2014

Cáncer.



—Puede ser que tenga cáncer.
Las palabras salieron, se escucharon, entraron en su cabeza para dar vueltas y sin embargo le era difícil de comprender –o eso creyó–, ¿acaso no tendría que sentirse mal? Quizás, pero esa no era su realidad; seguramente aún no lo había procesado y seguiría sin hacerlo hasta que ella estuviera…
Siempre había pasado lo mismo en su vida, ante la muerte o situaciones límite su cerebro baja la velocidad de los procesos, no actuaba, reprimiendo todo sentimiento de angustia.
—Ah.
Habían pasado dos semanas desde lo ocurrido y las palabras continuaban haciendo eco. Desde aquel momento no había llorado, y sin embargo estaba pensando en aquello… Empezó a preguntarse qué es sentirse mal, si en realidad hay muchas maneras de sentirlo y si en verdad estaba mal por lo que ocurría o si en realidad la enfermedad tomaba importancia sólo porque estaba canalizando otros problemas en ella. Se sentía mal porque su mejor amiga no le hablaba, porque no lograba concentrarse en la facultad, porque su madre estaba con un imbécil… no, no se sentía mal por eso, se sentía mal porque arrojaba su angustia en aquel problema.
No estaba mal.
—¿Cómo estás?
—Cansada.
No está triste porque su novia (puede tener) tiene cáncer. No está triste porque se (va a) puede morir. Conocerá a muchas chicas, se enamorará muchas veces.
No está triste.
No está.

No.

No hay comentarios:

Publicar un comentario