jueves, 1 de mayo de 2014

Escribir sobre


Dijo que iba a escribir sobre las plazas, sobre los asientos, sobre los colectivos, sobre el silencio en los colectivos, sobre la individualidad en los transportes (e iba a utilizar la palabra transporte); dijo que escribiría sobre el amor, sobre la tristeza, sobre él, sobre ella…
Dijo que iba a escribir sobre los besos y el sexo y las tetas y el agarre; sobre las manos, sobre la piel, sobre las caricias, sobre sus dedos deteniéndose en sus mejillas, sobre sus ojos mirándola enternecido (con esos dedos en sus mejillas), sobre sus labios acercándose de a poco, sobre ella cerrando los ojos cada vez que sus labios se acercaban de a poco…
Dijo que iba a escribir sobre las calles y las plazas (de nuevo) y la noche y el cielo de día, de noche, de tarde, de madrugada…

Pero no logró escribir nada, porque perdía mucho tiempo de su vida pensando y no haciendo, imaginando egoístamente sin tener en cuenta a los demás y poco a poco se fue cerrando en un cuento, que se llenaba día a día y cuyas páginas no eran más que porciones de su mente. 

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