Me descubriste. Soy vos pero a la vez no. Soy tu reflejo, veo tu dolor y lo expreso, pero no lo siento. Modulo con mi boca tus palabras, pero es de tus labios de donde nace el sonido. Soy y no soy. Cuando la trajiste a casa me miraste durante unos segundos mientras las besabas y notaste que me veía cansado, aunque el cansado eras vos. Viste las ojeras, recordaste las lágrimas de temprano, pero cerraste los ojos para no ver y entonces yo no fui capaz de continuar husmeando. Sólo aparezco cuando vos estás y desaparezco cuando vos seguís viviendo. El humo del cigarrillo impacta contra mi rostro cuando estás frente a mi, pero no es capaz de dañarme y estoy lejos de olerlo, en cambio vos... estás perdido, está en tus pulmones que a su vez son mis pulmones.Ah. Finalmente estoy despierto. Miro el espejo y se que toda pesadilla es, a su vez, una realidad. ¿Acaso el espejo siente la falta de amor que reina en mi cuerpo? Seguramente, sino no me estaría mirando con tristeza. Yo lo estoy mirando con tristeza porque se que somos uno y entonces todo mi dolor se transmite hacia él. En cierto modo lo envidio porque él solo es mi reflejo físico, no sentimental. Yo quiero ser aquel que no siente, aquel que solo mira.
Prendo un cigarrillo, siento como me mata por dentro y entonces lo fumo con más ganas.
Mi hermana tiene cáncer (quizás) y Natalia me dejó hace unas horas. Quiero llamarla y mandarla a la mierda pero no soy capaz, una parte mía me grita (si, me grita, el espejo lo nota, se quiere tapar los oídos, cierra los ojos unos segundos, respira) que no es ese el problema, es más profundo que eso y–y yo no tengo tiempo de ser mi propio psicólogo.
¿Mi hermana tiene cáncer? Imposible. No. De todas maneras no siento que me importa, la sangre no es más que eso... sangre. Hay muchas personas allí afuera con mi mismo tipo de sangre y sin embargo puede pasarle un tren por encima que yo voy a seguir fumando tranquilo, porque no me importan. Que sea mi hermana significa que hemos pasado muchas cosas juntos, pero la mayoría son una mierda, entonces tampoco me debería importar.
Natalia me dejó. "Ya no puedo más" está bien, amor, vos no podés más, yo tampoco. La llamé a Camila, la vi, casi cogemos–casi. No quise, ah, no, no, no por vos... sino porque estaba molesto, por mi hermana, igual no me importa, pero en ese momento significó lo suficiente para hacerla a un lado.
Hace tres años estamos juntos y está bien, te respeto, ¿sabés? Es muy difícil ser el que deja, el que toma la decisión... vos... vos tomaste una decisión muy importante, Nati, y te respeto.
No como a mamá que nunca está en casa, bah, vos sabés a qué me refiero. Mamá está en casa pero su presencia es casi invisible, se hace notar a travez de las quejas y los bufidos molestos que me sacan de quicio, pero nunca pregunta... nunca habla... Bah, ya no me importa, lo escribo porque ya no importa, si me importara no escribiría.
No te voy a extrañar Nati. No, ¿qué más da? No somos nada. Ya no somos nada, quizás dejamos de serlo hace mucho tiempo, incluso antes de conocernos.
El gato me mira y tengo miedo. Me dijeron que los gatos miran espíritus, ¿será verdad? ¿estás muerta y estás acá leyendo mis pensamientos? O quizás sólo mira esa parte que dejaste conmigo para no volver a retomar nunca más.
Está bien, dejala acá, yo la voy a cuidar... siempre fui un poco boludo, la esperanza nunca la pierdo así que si, quizás creo que vas a volver. Pero no lo vas a hacer.
El espejo me mira... me mira... me mira... ¿tendrá una hermana? ¿una madre? ¿acaso allá será diferente? Quizás en su mundo su familia tampoco siente entonces se tratan todos bien o ni siquiera se tratan y no importa porque nadie siente o quizás no tiene familia o sino muy alejada, en el cuarto de mi hermana, por ejemplo. Quizás no tiene madre porque en el cuarto de mamá no hay espejo, mamá los odia. Una vez le compré uno y lo rompió, Nati, vos estabas ahí.
Y mi hermana se va a morir y mamá se va a morir también y yo voy a estar acá fingiendo que me importa y no me importa, Nati. Bueno, tengo que admitir que me hubiera gustado tenerte acá conmigo, pero bah... puedo llamarla a Cami o a Pau, no importa eso ya.
Acá lo que importa es ese que me mira. No, no el gato, Nati, el espejo.
Pasan los minutos y estoy más convencido de que él vive mejor que yo, y por lo tanto, si lo rompo una parte de él se va a esparcir por toda la habitación y me va a llenar de él y las cosas van a mejorar. Tiene sentido, Nati. Lo voy a romper.
Lo rompí.
Y no me siento mejor, me siento más triste.
Es una manera de decir, de todos modos, porque estar triste significa que me importa y a mi, Nati, a mi no me importa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario