«La vida cotidiana es el refugio de lo seguro (...) es el lugar en el que [uno mismo] se siente protegido dentro de una trama sólida de hábitos y rutinas que se fue creando en el trascurso del tiempo, de recorridos conocidos, rodeado por caras familiares»
Rompamos con la cotidianeidad, vayamos a lo no-seguro, a aquello que de tan solo pensarlo nos produce un sentimiento de inseguridad que recorre nuestro organismo y nos obliga a cerrar a los ojos, a dudar. Hay que mentalizarse, el miedo como emoción que se traduce a curiosidad, no como una barrera que hemos aprendido a construir a travez de él. Sepamos que el camino del fracaso está vigente, quizás más presente que antes, pero que nos influencie a seguir, entusiasmados a no retroceder y descubrir que hay por delante.
Porque la gente está demasiado cómoda en su casa, con sus costumbres, con sus caminos ya sabidos de memoria, con el saber que nada puede salir mal y que, de hacerlo, hay un plan B que sigue siendo parte de esa rutina asfixiadora.
Vemos el mundo pero no lo vivimos. Viajamos en colectivo pero no conocemos aquellas calles que a penas vislumbramos por la ventanilla, escasamente hemos prestado atención a las calle secundarias o al kiosko a dos metros de la esquina; porque conocer es –obviamente– mucho más que eso. Es bajarse, es caminar, es observar detenidamente y comprender que con tal solo diez pasos que hagamos, vamos a estar frente a la tintotería o a la cafetería donde aquella mujer nos atiende sin ganas. Nuestra vida es un encierro; hay que salir de éste y para ello debemos mirar más allá del celular o del libro del cual estamos fijando nuestra atención, hay, en cambio, que hablar con aquel joven que en menos de cinco minutos ha armado el cubo mágico tres o cuatro veces; hablar con el pelirrojo de al lado que está leyendo Homero o preguntarle a la chica de en frente si conoce un bar lindo por la zona.
Lo cotidiano encierra al cuerpo impidiéndole asombrarse y lo condiciona paulatinamente en un sistema de pulsaciones predestinadas, ya analizadas.
«Procuremos inventar pasiones nuevas, o reproducir las viejas con pareja intensidad»

No hay comentarios:
Publicar un comentario