sábado, 3 de mayo de 2014

No pienses.


Había dejado todas sus relaciones para recaer en lo básico, dejando la simpleza olvidada mientras avanzaba hacia la cocina o se dormía en la cama para descansar un rato, porque de tenerla las cosas serían un blanco total pero había demasiados colores ahogando su mente.
Ahora compartía cama con una desconocida que no dejaba de hablar de su ex. ¿En qué momento su vida había tomado aquel giro depresivo? Respiró hondo mientras intentaba callar la voz ajena consumida por el cigarrillo y el sexo. Cuando giró la cabeza a un lado de la cama observó la tele, la computadora, su celular, su remera tirada a unos centímetros y, como un choque de respiración atolondrada, la recordó a ella.
Recordó que hasta hacía unas semanas había pasado tiempo en esa misma habitación,

sus labios buscándo cada parte de su piel;

 la misma cama, la misma computadora frente a ellos iluminándolos,

mientras hablaba de que se sentía triste
de que lo extrañaba
de que siempre las cosas con él se sentían igual de ingenuas
que una primera vez;
y otra remera ocupaba el lugar de la actual, al lado de un corpiño y unas medias.

y se quedaban dormidos
sentiendo sus brazos rodéandolo


Frente a similitudes no podía evitar sentirse ajeno al ambiente de todos los días. Un desconocido en una habitación de hotel.
La costumbre es comodidad y la gente necesita dejar de sentirse cómoda para empezar explorar.
Y él estaba demasiado cómodo.

—Es tiempo de que te vayas —Le dijo reincorporándose.

La joven lo observó de arriba abajo aún tendida en la cama e hizo de su cabello rubio a un lado y sonrió un poco.
No se despidió con un beso después de haberle bajado a abrir, apenas la miró, murmuró que se cuidara y fue por pura obligación a su poca moral.
En su habitación observó completamente tildado la pantalla de la computadora, en un costado estaba ella conectada pero no se atrevió a hablarle. Le provocaba una especie de desasosiego increíble verla allí, por más que se tratara de una cosa virtual. Hundiendo el rostro en la almohada, se esforzó en no pensar.

No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses. No pienses. No pienses.  No pienses. No pienses…





No tenía miedo porque estaba solo, sino que estaba solo porque tenía miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario