Había dejado
todas sus relaciones para recaer en lo básico, dejando la simpleza olvidada
mientras avanzaba hacia la cocina o se dormía en la cama para descansar un
rato, porque de tenerla las cosas serían un blanco total pero había demasiados
colores ahogando su mente.
Ahora compartía
cama con una desconocida que no dejaba de hablar de su ex. ¿En qué momento su
vida había tomado aquel giro depresivo? Respiró hondo mientras intentaba callar
la voz ajena consumida por el cigarrillo y el sexo. Cuando giró la cabeza a un
lado de la cama observó la tele, la computadora, su celular, su remera tirada a
unos centímetros y, como un choque de respiración atolondrada, la recordó a
ella.
Recordó que
hasta hacía unas semanas había pasado tiempo en esa misma habitación,
sus labios buscándo cada parte de su piel;
la misma cama, la misma computadora frente a
ellos iluminándolos,
mientras hablaba de que se sentía triste
de que lo extrañaba
de que siempre las cosas con él se sentían igual de ingenuas
que una primera vez;
de que lo extrañaba
de que siempre las cosas con él se sentían igual de ingenuas
que una primera vez;
y otra remera
ocupaba el lugar de la actual, al lado de un corpiño y unas medias.
y se quedaban dormidos
sentiendo sus brazos rodéandolo
sentiendo sus brazos rodéandolo
Frente a similitudes
no podía evitar sentirse ajeno al ambiente de todos los días. Un desconocido en
una habitación de hotel.
La costumbre es
comodidad y la gente necesita dejar de sentirse cómoda para empezar explorar.
Y él estaba
demasiado cómodo.
—Es tiempo de
que te vayas —Le dijo reincorporándose.
La joven lo
observó de arriba abajo aún tendida en la cama e hizo de su cabello rubio a un
lado y sonrió un poco.
No se despidió
con un beso después de haberle bajado a abrir, apenas la miró, murmuró que se
cuidara y fue por pura obligación a su poca moral.
En su habitación
observó completamente tildado la pantalla de la computadora, en un costado
estaba ella conectada pero no se atrevió a hablarle. Le provocaba una especie
de desasosiego increíble verla allí, por más que se tratara de una cosa
virtual. Hundiendo el rostro en la almohada, se esforzó en no pensar.
No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No pienses. No
pienses. No pienses. No pienses…
…
…
No tenía miedo
porque estaba solo, sino que estaba solo porque tenía miedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario